Este blog como muchos llegó a su fin. El tema de conversación se me acabó hace mucho.
Después de una propuesta de mudanza a Madrid (que me gusta mucho) y luego de pensar mucho en ello, llegué a la conclusión que he comenzado a echar raíces en Santiago. Por lo tanto la visión de "turista" poco a poco se ha vuelto la de una persona que empieza a fusionarse con la ciudad y todo aquello que le resultaba curioso, se convierte en algo cotidiano y completamente normal.
A lo mejor en un futuro me voy a otro sitio y escriba otro blog, o me suceda algo sumamente importante que sienta la necesidad de compartirlo y me inicie en otra aventura bloguera.
Del blog me queda el ejercicio de escribir, de haber conocido "virtualmente" personas muy valiosas, de estar cerca de mis compatriotas, de aprender a usar programas de edición. De bloguear profesionalmente y que me pagen por ello y de emprender un nuevo proyecto Web.
Gracias a todos los que leyeron y comentaron. Dejo el blog para los que quieran revolver un poco entre post buenos y bastantes malos.
Mientras tanto si me da por escribir algo estoy en Facebook.
Lo siento Maraly, te prometo que algún día escribiré para ti sobre la pandillita de muchachitas de la calle 96G, de las competencias de tirar las cotizas más lejos, de la mata de níspero y de cuando te quedastes muda de un susto.
Vamos a ver que nuevo gusanillo web me meten Carlanga y Eliana.
Anoche yo estaba durmiendo a mi bebé cuando escuché a un hombre gritar. Va! pensé que era algún jovencito que iba o venía de la marcha (los estudiantes aquí salen a rumbear los jueves). Luego más gritos, escuché también la sirena de los bomberos que minutos después se apagó. Va! pensé, a esa hora poco tráfico y seguro que los bomberos la quitaron. Estuve a punto de asomarme a la ventana, pero me dije debe ser algo sin importancia.
He perdido la curiosidad, esa madera de averiguadores que tenemos los maracuchos, de espiar por las ventanas, de "entrometerse" en la vida ajena, de saber de las andanzas del vecino, de vivir en un bohío.
Ayer no me asomé. Europa definitivamente te cambia.
Volví a Santiago hace mucho, pero no al blog. Necesitaba esas vacaciones al lado de mi familia en el eterno verano maracucho.
Me han dejado un comentario extrañándome (Gracias Sole), tendría que sentarme a escribir las impresiones del reencuentro con mi país, pero la culpa la tiene elFacebook, ese juguetico de encontrar viejas amistades.
Ayer fui a la peluquería y como siempre mientras una espera que la atiendan hay un montón de revistas para leer.
Yo me pregunto porque nunca se encuentra una revista útil, instructiva en una peluquería. A todas no tiene porque gustarnos la prensa rosa, el negocio número 2 después del turismo en este país. No pido una Investigación o Ciencia por ejemplo, pero una Nacional Geography, una "Muy interesente" o el suplemento dominical del País a muchas seguramente nos vendría mejor que “Hola”. O una se lleva el libro de casa o sale peinada y actualizada del marujeo de los famosos.
Bueno, pero no voy a hablar de revistas.
Ayer entre el montón me encontré una Psychologies, una publicación de psicología light con autoayuda tipo Cosmopolitan que se deja leer. Entre los artículos encontré un reportaje sobre los Talleres de INTEGRACIÓN VIVENCIAL de la PROPIA MUERTE. Suena acojonante ¿no? Cómo dirían por aquí…
Decía la periodista del artículo que no tuvo valor para llegar a la fase final del taller para experimentar el estado de Catarsis; pero que quienes llegan a él experimentan un estado de ingravidez y de paz.
Enseguida me vino a la mente aquel juego que hacía mi hermano mayor cuando tenía aproximadamente 16 años y que yo presenciaba con asombro. Lo que hacían no era más que una respiración holorénica: mi hermano apoyado en la pared aceleraba la respiración y en un momento, un amigo le hacía una presión fuerte en el pecho, lo que provocaba un desvanecimiento momentáneo que caía casi como muerto. Mi cabeza por aquel entonces no comprendía como podían jugar a la muerte.
Es lo que hacen en estos talleres, según su creador Dr. Josep Mª Fericgla (antropólogo y psicólogo catalán), este estado alterado de la conciencia produce una catarsis emocional en donde la persona puede encontrar el origen de su trauma.
Yo sigo leyendo de este embrollo, siempre con mi mirada escéptica. Para aquellos que quieran saber un poco más pueden visitar esta Web.
Esto un poco para olvidarme de lo que pueda suceder mañana en Venezuela.